[]

NARVAJA SALUDA AL CADETE PEREZ

Voler a la página de origen
 RUBEN RUBIO

Enero 25 de 2011, (mucho calor)

 

Amigos
Como les propuse contar vivencias liceístas yo cuento esta, que aunque es un clásico que muchos conocen, vale para comenzar.
Lo que les voy a narrar ocurrió hace mas de 15 años en el Restaurant Viejo Suipacha, antiguo lugar donde nos reuníamos unos pocos para mantener encendido el pequeño fuego de la 24. Quedaba en Suipacha casi esquina M T de Alvear. A esas reuniones concurrían algunos amigos que después cuando el grupo se hizo grande no aportaron mas. Lang, Juanca Martinez, Mortimer Fernandez y el Negro Carrera entre ellos.
Ese día como es mi costumbre llegue temprano a la reunión y me puse a conversar con el dueño del restaurant, para matar el tiempo. Este era un hombre muy agradable, del que no recuerdo su nombre, pero tenia edad y apariencia muy similar a la nuestra. Detrás mío llego el Tano Diprimo que se incorporo a la reunión para departir amablemente entre los tres, al final del salón comedor. En un momento de esta conversación vemos por el pasillo que viene acercándose raudamente un compañero que identifique inmediatamente, como Martin Narvaja. No sé si recuerdan a Martin Narvaja como cadete. Era un chico muy bueno, de perfil bajo, mas bien tímido, de lo que nosotros terribles calificadores llamábamos "naufrago". Pues bien aparece entonces Martin Narvaja. Cabello muy largo atado atrás formándole una colita, bigote, barba en punta y cartera de cuero tipo portapliegos, colgando del hombro. Quiero aclarar que era la primera vez que Martin concurría a estos almuerzos y hacia más de 25 años que no nos veía a ninguno de sus compañeros. Al llegar frente a nosotros, le extiendo la mano cálidamente y reconociéndolo lo llamo por su apellido "Narvaja". El, medio cortado y sin reconocerme, me dice ¿Quién sos? Le contesto Rubio. Ruben Rubio y ahí recordándome, nos estrechamos en un abrazo. Luego le presente al Tano Diprimo que obviamente tampoco había reconocido y al que también abrazo y finalmente con el ánimo de hacerle una broma le digo señalando al dueño del restaurant. Este es otro compañero, "el cadete Perez". A lo que Martin responde ya mas en confianza, dándole un abrazo también y diciéndole emocionado "Perez querido como estas" Por supuesto Este señor, el Tano y Yo nos reíamos a carcajadas por la situación y cuando Martin se entero de la broma hizo lo mismo.
Esta historia que como comente antes muchos conocen, quedo como un clásico del rencuentro entre nosotros, después de muchos años de no vernos.
Saludos
Ruben Rubio