[]

EXAMEN DE SEXUALIDAD

Voler a la página de origen
 RUBEN RUBIO

1ra PARTE
Octubre 10, 2010
Amigos
Esta historia que voy a contarles fue autorizada por los protagonistas de la 24 involucrados y nos fue narrada por primera vez en el vuelo de ida del viaje a Humahuaca. Este momento por si solo, me hace sonreir, porque eramos alrededor de 15 viajeros, que nos juntamos en el avión para escuchar el relato del Tano Diprimo protagonista principal de esta aventura. Ante tamaña historia nos reíamos todos a la vez a mandibula batiente. Provocando un importante jolgorio en el vuelo. Imaginense 15 pelotudos de 50 años (en aquella época) en el avión de la mañana con destino a Jujuy, haciendo ruido como si fueramos adolescentes.
El relato parece obra de Frank Kafka, obviamente no por la redacción, sino por el tema de este acontecimiento. Aquí es donde uno constata fehacientemente, que la realidad supera muchas veces a la ficción.
Transcurria 1966. Nuestro ultimo año de Liceo. Eramos por fin los cadetes de 5to año, los mas antiguos, los mas piolas. Nadie nos hacía correr y los únicos que nos castigaban eran los oficiales. En ese marco de placer y tranquilidad, el Dragoneante Ruben Diprimo y el Cadete de 5to año Carlos Iriarte disfrutaban del descanso posterior al almuerzo, en proximidades del despacho del Jefe del 1er Batallon Mayor Campoamor. Imprevistamente este sale este de su despacho y encarando a dos, los llama. Quiero hacerles notar que los requirió a ellos al azar, porque salió de su despacho y estaban ahí. Podia haberse topado con cualquier otro cadete de 5to año y ese otro hubiera sido el protagonista de esta increíble historia. Entonces el Mayor Campoamor los invita a pasar a su oficina y les dice que hay un cadete de 3er año de apellido Sosa (nombre real) del que se duda de su sexualidad o para ser mas preciso y con términos de aquella época. Habia sospechas que el Cadete Sosa era puto o gay como se los llama ahora. Por tal motivo al Dragoneante Diprimo y al Cadete Iriarte se les encomienda la importante y secreta misión militar de conducir al pobre Sosa, durante el fin de semana siguiente, a un prostíbulo para que rinda un examen de sexualidad y asi determinar su futuro destino. Asimismo para cumplir esa orden se los envía a la división finanzas del Liceo, a retirar un importe de dinero para cubrir los gastos en que se incurriría en la ejecucion de tamaña operación sexual. Cumplimentado el examen de sexualidad, se le ordena al Dragoneante Diprimo que debera presentar por escrito al Sr Jefe de Batallon, un informe con el desempeño del Cadete Sosa, haciendo valer para ello, la opinión de la señorita prostituta que tomo examen al Cadete Sosa.
Antes de pasar al desarrollo de la importante misión, detengámonos un momento y pongamos en blanco y negro la notable situación planteada hasta ahora. Dos Cadetes menores de edad, Diprimo e Iriarte, a la sazon de 17 años, son llamados por un Oficial Jefe del Ejercito Argentino que les ordena, llevar a otro menor, el Cadete Sosa, a la sazon de 15 años a un prostíbulo desconocido, para determinar por este método, si era puto. En tal caso lo darían de baja inmediatamente. Tambien me pregunto que le habra dicho el pobre Sosa a sus padres cuando salió de su casa el fin de semana. Si le dijo la verdad, debería haberles mencionado sintéticamente mas o menos esto " Unos cadetes de 5to año me ordenaron ir con ellos a un prostíbulo porque en el Liceo creen que soy puto".
Que recuerdos amigos. Que situaciones dificiles. Que responsabilidad se nos daba, a boca de jarro y sin pensar en las consecuencias. Como nos obligaban a resolver situaciones complejas siendo apenas adolescentes. Nos guste o no, nos haya hecho bien o no, esto formo parte de nuestro aprendizaje para desempeñarnos en la vida. ¿Qué pasaría con una situación análoga hoy dia?.
Siguiendo el camino abierto por el Negro Castel y para no abrumarlos con un texto largo, prometo el segundo capitulo de tres en el que desarrollaremos la operación del examen de sexualidad.
Espero que lo disfruten como yo al escribirlo, saludos
Ruben Rubio

2da PARTE
Octubre, 11 2010
Amigos
Una vez recibida la orden de operaciones por parte del Mayor Campoamor, y munidos del correspondiente efectivo se comenzó con el desarrollo de la misión Examen de sexualidad. A tal efecto el Dragoneante Diprimo a través de datos aportados por un amigo, se contacta con un prostíbulo ubicado en el partido de Tigre. Allí es atendido telefónicamente por su dueño al que se le adelanta el importante y patriótico servicio que debe prestar al Liceo Militar, con la persona del pobre Sosa, a la sazón ignorante de la suerte que corría. Una vez concretada esta etapa de la operación, se le ordena a Sosa presentarse de civil, el sábado a la mañana en Jose Maria Moreno y Rivadavia ante los Cadetes Diprimo e Iriarte. A media mañana se encuentran, toman un colectivo hasta Barrancas de Belgrano y de allí el tren hasta Tigre. Durante el viaje, el Cadete Sosa, totalmente desconcertado por no saber que ocurría, no articulo palabra alguna, portando para el caso, una terrible cara, mitad embole, mitad susto. A su vez los jefe de esta operación, Diprimo e Iriarte se encontraban sumamente nerviosos y preocupados por el duro trance que tendrían que enfrentar. Asi las cosas, arriban al prostíbulo de Tigre, que aparte de desarrollar esta actividad, era un bar para mamarse con vino, o cualquier otra bebida alcoholica. Viejo, medio destartalado y con olor acido, síntoma de poca limpieza. Tenia sillas de madera, muy trajinadas por haber sostenido muchas asentaderas. y las mesas también de madera estaban recubiertas por un mantel de hule ajado y viejo. Al entrar son recibidos por su dueño el Sr Pepe Cafisio, que como mencionamos, anteriormente había sido impuesto telefónicamente de su heroica tarea. El Sr Cafisio, llama a la Srta Prostituta y junto al Dragoneante Diprimo la instruyen sobre el examen que deberá tomar. Se le dice también que a la finalización del mismo deberá calificar el desempeño de Sosa, solo con dos notas Puto o Macho. Hasta ese momento el Cadete Sosa, adolescente de 15 años, corpulento, una cabeza mas alto que Diprimo e Iriarte, morocho, tal vez virgen y tirando a feo, no acertaba a entender, que se estaba tramando sobre su persona. Todavía no había cambiado su cara de susto y perplejidad, cuando la Srta Prostituta, imbuida de su heroico rol lo toma amablemente del brazo y lo conduce lentamente a la trastienda. Al cabo de un tiempo que pareció largo y tenso emergió nuevamente el Cadete Sosa, , cuan grandote era, pero esta vez su cara había mutado. De color aceitunado, a colorado y de susto, a alegría. La calificación de la Srta Prostituta ante los jefes de la operación fue obviamente, MACHO.
Al haber concluido con éxito esta difícil misión, Diprimo e Iriarte, celebraron jubilosos y se prepararon para regresar junto al Macho Sosa al tan merecido y suspendido franco de fin de semana.
En ese preciso momento de alegría y a punto de emprender el regreso triunfal. Carlos Iriarte, que hasta el momento había secundado eficientemente y en silencio al Dragoneante Diprimo en esta operación, le pregunta "¿Tano, te sobro algún dinero del que nos dieron para esta misión?" El Tano hombre honesto, cabal y buen amigo hasta el tuétano, le responde afirmativamente, metiendo su mano en el bolsillo, mostrándole el sobrante. Carlitos Iriarte con una sonrisa cómplice, una carpa a la altura de la pretina y una larga baba en la comisura de sus labios, tomo el dinero esgrimido y partió raudo para la trastienda. ¿Que paso allí en la trastienda del prostíbulo de Tigre? Nadie lo vio, pero todos suponemos.
En la próxima el epilogo de la historia
Saludos
Ruben Rubio
EPILOGO
Octubre, 12 2010

Queridos amigos estamos llegando al final de la historia, pero todavía quedan algunas aristas interesantes para contar.
Antes de comenzar el epilogo analicemos el comportamiento del Cadete Sosa en su examen de sexualidad, poniéndonos en su lugar, ejercitando la empatía con el. Evidentemente Sosa era muy macho, no solo porque aprobó el examen, sino también por sus acciones. Con solo 15 años de vida, se banco a pie firme, la duda sobre su sexualidad, el traslado forzado y secreto a un prostíbulo desconocido en los suburbios de la ciudad y finalmente el estrés que conlleva su debut ante la Prostituta. Cualquier otro adolescente y hoy en día mas que nunca, se hubiera revelado ante tamaño atropello, habría salido corriendo, se habría puesto a llorar a moco tendido, habría denunciado el caso ante sus padres, o se habría bloqueado ante la presencia de la Prostituta, lo que acarrearía su inmediata baja deshonrosa por puto. Por lo tanto todo un macho.
De regreso a su domicilio luego de la exitosa misión encomendada, el Dragoneante Diprimo, redacto un informe detallado sobre el desempeño sexual de Sosa, incluyendo en el mismo, la opinión favorable de su examinadora. Con esta entrega que efectuó en persona al Mayor Campoamor, Jefe e ideólogo de la operación cumplió acabadamente con la orden impartida, finalizando exitosamente su misión. No existe copia del mencionado informe pero pagaría por leerlo.
Transcurridos un par de días desde la presentación del escrito al Sr Jefe de Batallón y encontrándose Diprimo en el aula, preparando sus materias para el día siguiente, recibe la inesperada e intempestiva visita del Capellán de Liceo Militar, manifestándole que conoce todos los detalles de la operación con el Cadete Sosa, que esa acción es un pecado imperdonable y que le solicitaria la baja inmediata. Como se entero el Cura de los detalles de la operación, permanece en el misterio mas absoluto y este secreto se lo llevo a la tumba. Lo que es apreciable, por su eficiencia, es el excelente servicio de informaciones que disponía este servidor de la Compañía de Jesús. El pobre Diprimo no entendía nada, hasta hace unos minutos era un héroe por haber cumplido exitosamente una difícil misión encomendada por sus superiores y ahora un pecador que seria dado de baja deshonrosamente. Afortunadamente nuestro querido Dragoneante que anteriormente había lidiado con el Cura en la AJM, era un hombre de sólidos recursos jurídicos, e inmediatamente hecho mano por primera vez en el Ejercito Argentino, al tan vapuleado principio jurídico militar, de "obediencia debida", lo que le permitió decir que se lo fuera a decir al Mayor Campoamor que era quien había ordenado esa acción. Dicho esto y ante la contundencia de la respuesta, el Capellán, regreso por donde había venido y nunca mas se hablo del tema.
Tano querido, Carlitos Iriarte, gracias por aportar sus acciones y sus personas, a esta entrañable historia de nuestro paso por el querido Liceo Militar General San Martin.
Un abrazo a todos
Ruben Rubio