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EL RENACER DE LA 24

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 RUBEN RUBIO

1ra PARTE

Octubre, 29 2010

Amigos
Varios amigos de esos que han compartido muchos años después de egresar del Liceo y otros que compartieron actividades y horas de trabajo, en pos de nuestra unidad, me han instado a que escriba la historia del renacer como el Ave Fenix de la Camada 24. Este me parece un buen momento para hacerlo porque la irrupción de la política en la ciber , asociada al fallecimiento de un ex presidente han provocado rispideces entre nosotros. Como de costumbre lo hare en varias partes para no aburrir y que no lleve demasiado tiempo leerlo.
Corrían los primeros años de la ultima década, del siglo pasado (1990-1993). Alguien no recuerdo quien, al encontrarnos accidentalmente en la calle, me comento que había un grupo de integrantes de la camada que se reunía a almorzar los primeros viernes de cada mes en un restaurant llamado Viejo Suipacha. Ese restaurant se encontraba en la calle Suipacha, entre MT de Alvear y Santa Fe. Así es que un primer viernes de mes, no se cual, apreté mi agenda laboral y concurrí raudo y contento a encontrarme nuevamente con mis compañeros de Liceo, para revivir los años más importantes de la adolescencia. Allí encontré, al Negro Carlos Carrera, a Alberto Lang, a Juanca Martinez, a Mortimer Fernandez y alguien mas que ahora no recuerdo. Con alguno de ellos hacia mas de 20 años que no nos veíamos, pero nos abrazamos con mucha alegría por el reencuentro. Rara paradoja, ninguno de los que nombre, que en ese momento eran asiduos concurrentes a los almuerzos, y fueron el punto de partida de lo que paso después, participa ahora de las reuniones de la Camada. ¿Notable no? A partir de ese agradable y emotivo encuentro comencé a asistir puntualmente y a invitar a todos los compañeros con que me cruzaba. Es así que pronto la mesa se agrando y sumábamos alrededor de 10 o 12 comensales entre los que se contaban Carlos Nuñez, y el Tano Diprimo. Esas reuniones posibilitaron que comenzáramos a enterarnos de las actividades desarrolladas en el Liceo y concurrir en mi caso, a algunas de ellas. Para esa época era su Director el Coronel Annun. Un gran e incansable organizador, al que los Liceístas debemos mucho, porque con fuerza, dedicación y cariño por lo que hacia, convenció al Jefe de Estado Mayor que los Liceos Militares eran viables y necesarios para el país. No solo por la educación que brindaban, sino tambien por ser la única escuela para formación de oficiales de reserva. Por este motivo no se cerraron como estaba previsto y continuaron hasta hoy. En esos años el Coronel Annun con el fin de acercar al Liceo a los egresados, y que colaboraran con el, en impulsarlo, comenzó a realizar una formación en el mes de octubre para conmemorar el dia del cadete. Recuerdo haber concurrido y encontrarme en solitario, una vez con Gerardo Paula, otra vez con el Tano Ballatore y creo que otra vez con el Negro Blanco. Eramos pocos, al principio pero poco a poco se fue incrementando la cantidad de egresados y comenzaron a concurrir tambien los militares. Eso hizo que empezaramos a ser muchos los participantes de la reunión y por tal motivo fuimos incorporados todos a la formación del cuerpo de cadetes y se comenzo a desfilar delante de la Bandera de Guerra. De esta manera la ceremonia tomo la forma actual que todos conocemos y disfrutamos.
Asi es que llegamos al año 1977, por el mes de octubre, un dia sábado. Como de costumbre, se organizo la formación para conmemorar el Dia del Liceista. Esta fue presidida por el Jefe de Estado Mayor General Balza. El Director del Liceo era el Coronel Sevillano, que por rara coincidencia, no era liceísta, pero pertenecía a la promoción 100 del Colegio Militar, la misma que nuestros compañeros militares. Entre los invitados destacados se encontraba el futuro Jefe de Estado Mayor, el querido General Brinzoni, ex cadete y hermano de nuestro compañero Roberto Brinzoni. Tambien asistió el Jefe del SIDE Dr Hugo Anzorregui, ex cadete, amigo y compañero de golf de Ricardo Gil Lavedra. Esta situación adquiere relevancia porque tiempo después Anzorregui nos refirió al Tano Ballatore y a mi en una reunión que tuvimos para agradecerle su acción, que la amistad y el golf con Ricardo Gil Lavedra, le permitieron conocer de primera mano nuestra traumatica salida del Liceo. Asi es como finalizando la ceremonia y en el momento de desfilar la 24 delante del palco donde estaba Balza y Anzorregui, este ultimo le comenta, a Balza, que la promoción que marchaba delante de ellos, era la única en la historia del Liceo que no habia egresado. Balza sorprendido le pregunto la razón y Anzorregui dada las circunstancias en que estaban le narro someramente lo que había pasado y oído de boca de Ricardo Gil Lavedra. Una vez terminada la ceremonia, Balza ordeno a su asistente El Teniente Coronel Echegaray, contactarse con dos personas de la 24, con el fin de citarnos a que concurriéramos el dia martes siguiente a la mañana, a su oficina en el tercer piso del Estado Mayor, con el objeto de intercambiar opiniones sobre el tema de nuestro egreso. La elección de las personas que representarían a la 24, en tan importante reunión, fue sumamente curiosa. Los que asistimos a la formación fuimos si mal no recuerdo, (si me olvido de alguien pido perdón y que me lo recuerden) los militares: Coroneles Bergallo, Landa, Camponovo y creo que Girbone y civiles Juan Carlos Ballatore, Willy Silicaro (si aunque Usted no lo crea) y yo. Obviamente los militares no quisieron asistir, primero, porque Balza no era persona grata para ellos y después por su condición de militares y con los civiles, pobre Willy, su pasado lo condenaba. Es asi que quedamos el Tano Ballatore y yo designados por descarte, para tan alta misión. El Teniente Coronel Echegaray tomo nuestros datos y quedamos en asistir el martes al EMGE.
SIGUE EN LA PROXIMA
Espero los haya entretenido, si no fue asi háganmelo saber y paro
2da PARTE
Octubre, 31 2010
Tal como habíamos quedado con el Teniente Coronel Echegaray, nos encontramos puntualmente, el Tano y yo, en la puerta del edificio Libertador, el martes por la mañana, para nuestra entrevista con el General Balza. Los dos de punta en blanco. Traje, corbata, cabello corto, uñas limpias, bañados, perfumados, etc etc, etc. Los dos éramos conscientes de la gran responsabilidad que el simple azar ponía sobre nuestras cabezas. Por esa circunstancia, estábamos tensos, porque no parecía simple y fácil la tarea de encauzar una negociación, para obtener nuestro merecido despacho de subteniente. Nosotros y muchos de nuestros compañeros, soñamos y añoramos por mucho tiempo esa posibilidad. Ahora se presentaba cercana y de ninguna manera debíamos desaprovecharla. Pesaba también la historia, porque hubo tratativas anteriores y todas habían terminado en el cajón de algún militar, poco componedor y desentendido de los temas liceístas. Se presentaba así nuevamente la ocasión de volver a explicar cómo fue, y el porqué, de nuestra traumática salida del Liceo. En los minutos previos a la entrevista y mientras esperábamos que nos atendieran, intercambiamos ideas sobre que convenía decir y el tono que daríamos a nuestro pedido de reivindicación. Es así que veíamos tres cursos de acción a seguir. La primera mantenernos en VOP (vuelta olímpica permanente) regresando así a la forma utilizada en nuestra adolescencia. Nos pareció infantil, muy confrontativa e inaceptable para el Ejercito. La segunda, arriar nuestras banderas, y rendirnos incondicionalmente en pos de lograr el objetivo de ser Subtenientes. Esta tampoco pareció razonable, porque así traicionábamos el sentimiento y las acciones de toda la 24. Finalmente la tercera acción, que es la que convinimos tomar. Mantenía la justificación de la vuelta olímpica, pero atenuada por el hecho que no hubo desmanes, que éramos muy jóvenes y que habíamos continuado con una tradición muy antigua del Liceo. Paralelamente a las autoridades que conducían al Ejercito Argentino en aquel momento le cargábamos suavemente, como hombres grandes que éramos ahora, la poca comprensión de nuestro tema, para tomar las medidas que tomaron. Esta idea cerraba, y equilibraba las posiciones. De todas maneras había que ver para donde salía el Ejercito, de la mano de Balza ante tal postura. Quiero mencionar a esta altura del relato que entre el Tano y yo, no se porque razón, pero en este asunto, parecía que éramos la misma persona. Los dos pensábamos casi lo mismo en los caminos a tomar. Eso facilito mucho las cosas y forjo una buena amistad entre los dos.
Finalmente apareció el Teniente Coronel Echegaray y nos condujo al despacho del General Balza. Este nos atendió con mucha cortesía e invito a que conversáramos en los sillones en lugar del frio escritorio. Pareció un buen comienzo. Después de ofrecernos algo de beber, pregunto qué había pasado con ese quinto año del Liceo que terminamos tan mal. Entre el Tano y yo contamos someramente, sin entrar en demasiados detalles como había sido la historia, siguiendo la política que habíamos acordado de antemano. Sin pegarle al Ejercito, pero tampoco resignando la validez de nuestras acciones. Balza escucho con atención, nos dejo hablar tranquilamente y no formulo ninguna pregunta hasta que terminamos. Cuando terminamos , ahí si, pregunto quien era el Director del Liceo en ese momento. A lo cual respondimos quien era. También si sabíamos si vivía en este momento. Le respondimos que no nos contaba pero por un tema de calculo de edad a esta fecha pensábamos que había fallecido. Dicho esto y sonriendo dijo que iba a solicitar al Ministerio de Defensa (en ese momento a cargo de Jorge Dominguez) que se tramitara la entrega de nuestros despachos de subtenientes. Imagínense ustedes, después de tantos años de espera, que a boca de jarro el Comandante en Jefe del Ejercito dijera eso. Yo no se como estaba mi cara, porque no me veía, pero al Tano se le reía hasta el alma. Pensé en ese momento en la alegría de mi familia ante esta noticia. De mi Padre. Militar de alma que había pedido tristemente mi baja, sin verme recibido y ahora, solo lo disfrutaría desde el cielo. En mi madre. En mi esposa Alicia, que vivió conmigo esos momentos dramáticos, porque ya éramos novios durante quinto año. En mis hijos y también en mis compañeros que muchos, sin saberlo, habían delegado en nosotros dos, su esperanza. Seguramente al Tano aunque no lo hablamos, le habrá pasado algo parecido. Balza siguiendo con sus palabras, dijo en tono de broma e imagino que para ver nuestra reacción, que antes de la entrega de despachos, deberíamos presentarnos en un regimiento a determinar, para hacer nuestras inconclusas maniobras militares. A esta altura del partido, ya nada nos parecía mucho y al unisono le contestamos que con mucho gusto lo haríamos. A continuación manifestó que su ayudante nos acompañaría a ver a un Coronel que no recuerdo su nombre, Jefe de Asuntos Jurídicos del Ejercito, para que comenzáramos los trámites legales para la obtención del grado de Subteniente de la Reserva. El ayudante nos condujo ante la presencia del mencionado Coronel Auditor, que pidió nuestros datos personales y el tema de nuestro pedido.
Hecho esto nos despedimos muy contentos, y yo diría exultantes por lo ocurrido. Salimos saltando de alegría con el Tano y cada uno se retiro a sus ocupaciones. Era aproximadamente octubre del año 1997.
CONTINUARA
Ruben Rubio
Apostilla de Juan Carlos Ballatore:

Noviembre, 2 2010

Recuerdo que , si bien Balza nos había indicado personalmente que concurriésemos, cuando llegamos ese día al edificio Libertador, había dos tres personajes delante nuestro esperando ser recibidos.
Cuando pensábamos que nos íbamos a dedicar a juntar orina un rato, apareció un ayudante de Balza, un Tte coronel, un flaco que lo teníamos visto del Liceo y que junto a el Tobiano Etchegaray conformaban la ayudantia de Balza.

 

Asi fuimos introducidos en el despacho de Balza, que como bien apuntó Ruben nos recibió en un living intimo con sillones donde nos apoltronamos.
La charla fue muy larga y con pormenores, a pesar que Balza viajaba al día siguiente a Croacia o lugar semejante.

Cuando vislumbramos que había intención real de resolver el intringulis, también pensé en mi viejo, partizano,,. venido de la Italia de posguerra, que ya no estaba y que había recibido un dia por la tarde, a su primogénito, devuelto por un soldado como si fuera una encomienda.
NUnca me dijo nada, pero vi en sus ojos la mortificación de perder su ilusión del hijo subteniente.. esos mismos ojos que habían visto morir a muchos de sus amigos durante la guerra , se velaron nuevamente, esta vez por la desilusión.

Vino a mi retina ese momento y sentí algo dentro...

Debíamos repararlo, por todos nosotros y por todos nuestros padres que se quedaron con "la ñata contra el vidrio" sin vernos egresar.

Ahi me agrandé (" como sorete en querosén...) y pensé, tenía ya 50 años, era un hombre formado, tenia una familia y no tenia nada que perder.

NUNCA pensé que se podía volver atrás esa pagina desacertada y menos a manos del Ejército, una Institución verticalista.

Me sentí con derechos, vaya a saber de donde, pero lo sentía y apreté entonces el acelerador...Le dije al Gral Balza, que para reparar esa situación, debía ser de la misma forma en que había sucedido antaño, es decir, Liceo formado, con bandera y banda, la 24 formada y rindiendo honores.

Cuando me escuchaba decirlo, no eran mis palabras , sentía que no era yo el que lo solicitaba...era el imaginario de la 24 TODA que allí representábamos , por cuestiones del azar, nosotros dos.

El Gral Balza asintió, lo miré a Ruben y no lo abracé en el aire porque allí no podíamos hacerlo, que si no.....

NO lo podía creer , repetir esa parte de nuestra historia, que muchos habíamos sepultado dentro de nuestros recuerdos, todos adultos y con familia, volver al Liceo, como cuando teníamos 17 a buscar algo que habíamos dejado dentro.. .la semana anterior, apenas....

Balza nos habló entonces que estábamos desactualizados como oficiales de reserva y hasta llegó a sugerir unos días de campaña en un regimiento en Monte Caseros, donde estaba de Jefe de Regimiento un compañero nuestro... (Pietrafofa Demarco?)

El resto lo narró maravillosamente Ruben

Tano

 

3 ra PARTE

Noviembre, 2 2010

Cuando nos retiramos muy contentos del Edificio Libertador, esa mañana de martes, de octubre de 1997, pensábamos con el Tano, que habíamos realizado una muy buena gestión y estaba al alcance de la mano, el tan soñado despacho de subteniente. Señales no nos faltaban. Balza se había mostrado expeditivo en la reunión y ahí mismo habíamos comenzado con el camino a nuestra solitaria, pero muy querida estrellita plateada. Pero no sabíamos cuán lejos estábamos todavía de ello. Cuantas piedras deberíamos quitar del camino. Nuestra alegría, no nos había dejado siquiera entrever, las situaciones, que faltaban sobrellevar. No tuvimos en cuenta, la insensible burocracia de los trámites administrativos, las presiones políticas entre los militares y obviamente la estupidez humana, que esta presente en todas estas cuestiones cuando de decidir se trata. Es importante mencionar que por aquella época, para suerte nuestra, yo tenía negocios con el Ejército y ello me llevaba a concurrir asiduamente al Edificio Libertador. Esta situación permitía consultar con regularidad, la tramitación de nuestro pedido de despachos. Al principio deje un tiempo prudencial para preguntar, porque estábamos cerca del fin de año y no quería parecer impaciente. Después vinieron las vacaciones y todos sabemos que el Ejercito Argentino como todas las empresas estatales se paraliza en esa época. Si los enemigos atacan en enero o febrero, sonamos. Esperemos que no lean este párrafo. En marzo comencé a preguntar y continué persiguiendo implacablemente el trámite por varias oficinas. Muchas veces y en distintas dependencias, me senté delante de algún Teniente Coronel o Coronel que tenia nuestros papeles en el cajón, para explicarle, que paso verdaderamente en nuestra famosa vuelta olímpica. Muchos creían que nos habíamos insubordinado salvajemente delante del Director, que habíamos pintado su caballo, que habíamos roto elementos, que habíamos tirado granadas, que habíamos golpeado a cadetes mas chicos y toda una sarta de sandeces, que el imaginario popular militar, había creado y que todavía existen hoy, a pesar del tiempo transcurrido. Seguramente alguno de nosotros habrá pasado por la molesta, pero necesaria experiencia, de explicar a otros liceístas, que pasó realmente aquella noche, porque tenían una visión errónea de lo ocurrido. Así, con esas escaramuzas pasaron dos largos años de vigilia, desazón y esperanza hasta que un día viernes, (no recuerdo el número), del mes de octubre, del año 1999. Suena mi celular alrededor de las 18:00 horas. Atiendo, alguien pregunta por mí y al confirmar, la persona del otro lado de la línea, me saluda cortésmente y se identifica como el General Balza. Contesto el saludo, muy conmocionado por el personaje y por lo sorpresivo del llamado, y me comunica sin ningún preámbulo, que el Ministro de Defensa Lic. Jorge Domínguez, acaba de firmar el Decreto que se nos otorga el grado de SUBTENIENTES DE LA RESERVA. Inmediatamente y sin darme tiempo a reaccionar, me dice, que él, personalmente entregara, a cada uno de nosotros los despachos, en una formación a realizarse en el Liceo. Que me comunique con el Coronel Sevillano actual Director, para coordinar todos los aspectos que sean necesarios. Yo estaba mudo y petrificado. No podía creer lo que estaba pasando, ese anochecer de un hermoso viernes de octubre. Desperté de la sorpresa, le agradecí, calurosamente, su gestión y nos despedimos afectuosamente. Inmediatamente, llame a casa para compartir la alegría y la noticia con mi familia. Llame también al Tano Ballatore, a Carlos Núñez y a todo el que se me cruzo por la cabeza. Liceísta, amigo, vecino, empleado, pariente, etc., etc., etc. Ya éramos SUBTENIENTES carajo. Nos costo 33 largos años, pero ahora ya estaba y lo que pasamos formaba parte de una historia amarga, pero terminada. Se había hecho justicia. El Ejército nos había abierto nuevamente las puertas. Regresábamos a la institución de donde nunca deberíamos haber salido. Mis viejos y los viejos de todos nosotros, vivos o muertos, podían alegrarse y descansar en paz. Sus hijos habían terminado exitosamente el Liceo. Sin embargo amigos, hasta el día que recibiéramos oficialmente nuestros despachos, faltaban unas piedras más para quitar del camino.
CONTINUARA

4 ta PARTE

Noviembre, 9 2010

 

 

El lunes siguiente al llamado de Balza. Contento y feliz me dirigí al Edificio Libertador y allí solicite una copia del Decreto por el cual nos otorgaban nuestros Despachos. Como ustedes saben, todos los documentos del estado en los que se resuelve, ordena o decreta algo, tienen un formato preestablecido. La primera parte encabezada por la palabra VISTO, Identifica y da una idea general del problema a tratar. La segunda parte CONSIDERANDOS, se da justificación a la resolución y finalmente la RESOLUCION, que ordena, resuelve o decreta, sobre el tema tratado. El Decreto en cuestión, en la primera parte menciona la presentación realizada por componentes de la promoción sin nombrar a nadie en especial . En la segunda parte, en los considerandos, aparece, para mi sorpresa, una enorme piedra en nuestro camino al despacho. Efectivamente en el texto desarrollado se nos considera jóvenes inexpertos y revoltosos, que ocasionamos desmanes al festejar el fin de curso. Obviamente no recuerdo con exactitud las palabras utilizadas pero era mas o menos así, la esencia de lo expresado. La reacción fue como si me hubieran dado una bofetada. Mi animo cayo al piso y me inundo la tristeza. Volvíamos al principio. Nuevamente el Ejercito repetía la actitud poco conciliadora y autoritaria que utilizo después de la vuelta olímpica. Pero ahora no éramos jóvenes inexpertos y revoltosos. Ahora éramos hombres maduros de casi 50 años, casi todos profesionales y con gran experiencia de vida. Tanto habíamos cuidado con el Tano las formas, delante de Balza, para no ocasionar malestar, ni roces y el Ministerio de Defensa, se despachaba ahora con ese exabrupto. Seguramente asesorado por un Auditor Militar, que pretendía dejar en claro una vez mas, que el Ejercito como todas las organizaciones piramidales era infalible y a prueba de errores. Que hacer con esta resolución, era la pregunta a contestar. Justamente ese viernes, nos debíamos encontrar en el Viejo Suipacha a almorzar. Era una inmejorable oportunidad para dar a conocer a mis compañeros esta situación y compartir la decisión con ellos. Llegado el viernes y antes de comenzar el almuerzo en el que participábamos aproximadamente 10 o 12 , leí el Decreto. Cuando termine se hizo un gran silencio. Les mire las caras y me pareció que estaban molestos y descorazonados pero no se animaban a putear abiertamente. Para aflojar las tensiones y permitir que expresaran su pensamiento libremente, di mi opinión muy critica al Decreto, antes que nadie. Tanto el Tano como yo sentíamos una molestia muy grande por este asunto. Nos parecía que habíamos fallado en la consideración del camino y ahora por ese supuesto error, podíamos volver a punto muerto. Entre los presentes se encontraba, como acostumbraba hacerlo todos los meses, Mortimer Fernandez. Mortimer, gran premio limón de la 24, salto inmediatamente, me pidió y casi me ordeno, una copia del Decreto, para llevarlo al programa de Lanata. Lanata por aquella época, tenia un programa de televisión muy visto, y muy critico del gobierno y los actos de Menem, por entonces Presidente de la República. Esa acción de llevar el documento a un programa de televisión, equivalía sin lugar a duda, a tirar todo lo hecho hasta ese momento por la borda, y se me ocurre que tambien cancelar definitivamente, cualquier reclamo por nuestro grado de subteniente. Con esa convicción, no solamente, me negué a darle una copia, sino que le dije que no me parecía la forma de reclamar y continúe diciéndole que si él no deseaba ser subteniente estaba en su derecho, pero que había una mayoría que si lo deseaba y había que respetar. Mortimer muy contrariado, pero de buena manera respondió textual "que , el titulo de subteniente se lo podían meter en el culo". Hay que reconocer que cumplió su palabra y no concurrió al acto de entrega de Despachos y tampoco volvió mas a los almuerzos de la 24. A pesar de lo acontecido, en ese almuerzo, de allí no surgió ninguna acción contundente o clara a tomar. Solo la firme convicción de seguir buscando que se podía hacer sin que nos abofetearan públicamente y recibir nuestros deseados Despachos en paz y armonía. A ninguno de los que participamos de esa reunión nos importaba mucho lo que decía el Decreto, ya éramos grandes para que nos afectara. También comprendíamos que cambiar el texto seria una tarea bastante difícil y tampoco había tiempo para hacerlo. Por lo tanto, lo más sensato parecía intentar que no lo leyeran en la formación del sábado 16. Después de todo podía ocurrir el milagro que se dieran cuenta que ese texto era molesto para nosotros y no lo incluyeran en la programación del acto. El martes o miércoles anterior a la entrega, fuimos citados con el Tano a una reunión con Sevillano, en el Liceo. El objetivo era ultimar los detalles de la ceremonia. Aquí se presentaba nuestra última oportunidad, para zanjar este problema . La reunión se desarrollo cordialmente. El Tano pidió si podían entregar el despacho de subteniente a los padres de Hector Kasdaglis, nuestro compañero muerto muy joven casi al egresar del Liceo y también solicitamos espacio para leer un discurso a todos los presentes en la formación. Los dos pedidos fueron aceptados. Finalizaba la reunión y no se había hablado de leer el texto del Decreto, por lo que nosotros no hicimos ninguna observación al respecto. Temíamos que el hecho de mencionarlo despertara la acción. Terminada la reunión formal y saliendo al jardín que da al despacho del Director, para despedirnos, se me ocurrió pensar que si no mencionábamos el tema de los considerandos del Decreto y estos se leían frente a todos, el Tano y yo quedaríamos muy mal ante nuestros compañeros. Estos sin saberlo y sin darnos fehacientemente un poder, delegaban en nosotros la responsabilidad de representarlos y de ocurrir esto, nos parecía como que los estábamos entregando con las manos atadas. Teniendo esto en consideración, le pregunto a Sevillano como al pasar, si se leería el texto del Decreto, a lo que responde afirmativamente. Nuestras esperanzas de no confrontar, se desvanecieron. Inmediatamente me di cuenta que debía pedirle y así lo hice, que no leyera los considerandos del Decreto, porque eso molestaría a nuestros compañeros, lo que podría provocar que alguno se levante y se retire enojado, opacando la fiesta. Sevillano sin amilanarse, por lo dicho, me responde que el no iba a mentir y yo, muy ofuscado y en tono alto, delante de varios sus subordinados presentes , le digo que no le pedimos que mienta, solo que no lea los considerandos a los que considerábamos ofensivos y fuera de lugar. Sevillano contraataca y me pregunta si no estoy arrepentido por lo hecho. Eso colmo mi paciencia y le respondí a viva voz, que de ninguna manera estaba arrepentido. En ese momento tanto el Director como yo, nos dimos cuenta del cariz violento que estaba tomando la discusión y atemperamos. Ya un poco mas calmados Sevillano nos pidió que presentemos una nota solicitando lo que se le había manifestado verbalmente. Todavía muy molesto y le conteste que no iba a presentar ninguna nota y lo consultaríamos con nuestros compañeros. Saludamos y junto al Tano nos retiramos, casi como cuando nos echaron o pedimos la baja del Liceo, después de la vuelta olímpica. Muy tristes y decepcionados Nos sentamos en mi auto para regresar, sin saber que hacer. De una sola cosa estábamos convencidos, no íbamos a sentar a nuestros compañeros hombres de 50 años, delante de una formación militar y frente a su familia, para que les tiren de las orejas como si fueran adolescentes. No correspondía, ni lo merecíamos. Después de unos minutos en silencio para reponernos de tamaña afrenta, le digo al Tano. Balza nos metió en este lio y ahora nos tiene que ayudar. Vamos a verlo. Eran las 5 de la tarde aproximadamente. Lamentablemente, el Tano tenia cosas que hacer y no me pudo acompañar. Lo alcance hasta la estación Malaver y seguí rumbo al Estado Mayor en el edificio Libertador. Llegue e inmediatamente me dirigí al tercer piso donde esta el despacho de Balza. Me anuncio, y a los poco minutos aparece nuestro viejo conocido el Teniente Coronel Echegaray. Le cuento lo que paso con Sevillano, por la lectura del texto del Decreto y que por ese motivo quería hablar con el General Balza. Echegaray me informa que el General no esta y no sabe si va a regresar. Ya eran como las 18,30. Pero me aconseja que vea al Jefe de ceremonial, Coronel Norberto Blanc, que me puede ayudar, para lo cual me indica cual es su despacho y le anuncia mi visita por teléfono, para que me atienda. Durante el trayecto a la oficina del Coronel Blanc recordé que siendo en quinto año encargado de la escuadra de básquet, había un cadete de tercero con ese apellido, con el cual habíamos compartido el gusto por ese deporte. Seria muy bueno y una suerte que fuera el mismo. Llegue a la oficina. A esa hora no había ya casi nadie. La puerta estaba entreabierta. Golpeo, me indican que pase, y efectivamente era el Blanc, que conocía. El también me reconoció y debe haber pensado lo mismo que yo cuando me anuncio Echegaray. Estábamos de suerte. Parecía buen presagio, encontrar una cara amiga. En pocos minutos dada mi premura, por el tema que me traía, nos pusimos al tanto de nuestras vidas, después de 33 años sin vernos. Le explique cual era el problema que teníamos y me respondió que el Decreto no había tiempo para cambiarlo. Lo interrumpí y le repetí, lo que veníamos diciendo a cada una de las personas a las que entrevistábamos. "Que no queríamos ni nos importaba cambiar el texto del Decreto solo pedíamos que en la formación no se leyeran los considerandos a los que nosotros considerábamos ofensivos y fuera de lugar". Mas tranquilo Blanc, porque detecto que no estábamos desubicados, me dice que eso lo debía resolver el General Balza y que se lo plantearía en cuanto hablara con el. Me pidió mi numero de celular y prometió llamarme en cuanto tuviera respuesta . De todas manera le pedí que si la resolución de Balza no era afirmativa, me solicitara una entrevista. Un poco mas aliviado me retire del Edificio Libertador. Había pasado mas o menos media hora cuando suena mi celular, con un llamado de Blanc para anunciarme que Balza había aceptado nuestra proposición y en la formación no se leerían los considerandos del Decreto. Por fin el camino a nuestros despachos estaba realmente expedito. Llame al Tano para informarle y los dos nos alegramos. Ahora si íbamos a ser Subtenientes. Aprovechamos la comunicación para combinar quien iba a redactar y leer el discurso acordado, en la formación. Quedamos en que lo redactaba y leía el. Entre los dos, definiríamos que debíamos decir, para no molestar a nadie, como había sido nuestra política hasta ahora. La línea argumental pasaba porque no se debía cargar la tintas con el Ejercito y sus hombres pero tampoco se podía soslayar que habíamos dado la vuelta olímpica y eso desencadeno problemas con la institución. El Tano fue surfeando bien entre las dos premisas, y redacto un muy buen discurso que podemos leer en nuestra pagina WEB. Lo notable fue que mientras el Tano iba redactando, el discurso, llamaba a otros compañeros para que opinaran sobre el texto y todos querían que le pegáramos al Ejercito, por lo que había hecho. Que cosa difícil el hombre. Cuando el Decreto nos castigaba a nosotros era injusto. Ahora nosotros con el discurso debíamos castigar al Ejercito porque era justo y se lo merecían. El viernes 15 un día antes de la entrega a las 14 horas, aproximadamente suena mi celular. Cuando atiendo aparece la voz de Sevillano que saluda muy amablemente y me pide si podíamos concurrir con Ballatore al Liceo, alrededor de las 16 para ver como se realizaría la formación. Inmediatamente de conteste afirmativamente. Llame a Ballatore y estaba ocupado, por lo tanto me largue solo rumbo al querido Liceo. Cuando llegue me recibió con mucha cortesía y yo lo trate de igual modo, como si nada hubiera pasado. Era evidente que Balza le había ordenado que hiciera una formación que no generara ningún problema y por tal motivo nos invito para que quitáramos cualquier cosa molesta . El Cuerpo de Cadetes se encontraba formado, junto con la Banda y todo dispuesto como si fuera la parada del día siguiente. Sevillano me condujo hasta el palco donde se encuentran siempre la autoridades. Me hizo parar en el lugar que ocuparía Balza y realizo la formación como si yo fuera el que la preside. Se imaginan ustedes el momento y la emoción. Todo el Cuerpo de Cadetes desfilando ante mi. Una experiencia inigualable e irrepetible. Fue un regalo del cielo. Con eso me sentía satisfecho, pero ya que estábamos, pedi algo mas. Solicite que un compañero nuestro, que había sido tambor mayor durante su época de cadete cumpliera la misma función, en la formación del dia siguiente. Sevillano acepto y Otto Franz fue el tambor mayor en nuestra entrega de despachos. Esta amigos es la historia desconocida para muchos, del RENACER DE LA 24, como el ave fenix. El resto, es ya conocido por ustedes.

CONTINUARA

 

PARTE FINAL

Noviembre, 15 2010

 

Amigos
Me parece un buen cierre para esta crónica del RENACER DE LA 24 agradecer a todos los que voluntaria o involuntariamente ayudaron en la recuperación de nuestros despachos de subtenientes y poder así retomar la amistad forjada en los claustros del Liceo Militar.
En primer lugar debemos agradecer, al Teniente Coronel Echegaray, hoy General de Brigada retirado, por facilitarnos el acceso al General Balza y comprender como liceísta que era, nuestros reclamos para solucionar todos los escollos administrativos, que estaban a su alcance. En reconocimiento a su apoyo le entregamos una placa recordatoria en el quincho del casino de oficiales del Liceo, durante una reunión de la 24. Gracias General Echegaray.

Al Dr Hugo Anzorregui. Liceísta también Ex Jefe de la SIDE durante el gobierno de Menem, por interesarse en nuestro tema y comunicárselo al General Balza, lo que posibilito, que se abriera la puerta al trámite de nuestros despachos. El peso de su cargo también, complemento positivamente su pedido. Junto al Tano Ballatore entregamos personalmente en su despacho de la SIDE, una placa de agradecimiento de la 24. Allí nos recibió amablemente pese a sus ocupaciones y relato durante una reunión bastante prolongada, que era amigo y compañero de Golf, de Ricardo Gil Lavedra. Ricardo, fue el que lo puso al tanto de nuestro problema y el por ser liceísta lo tomo como propio. También fue invitado hace unos años a instancias de Alberto Coronel, al Circulo Militar y compartió muy complacido un almuerzo de viernes, con la 24. Gracias Dr Anzorregui.

Al Teniente General Martin Balza, hombre discutido si los hay, entre sus compañeros de armas, por abrirnos las puertas y ayudarnos con todo el peso de su cargo en la consecución de nuestro objetivo. Se que muchos pensaran, especialmente nuestros compañeros militares, que no merece agradecimiento porque esa ayuda le servía políticamente y Balza efectivamente, era un General que se manejaba con política. Recordemos que en 1999 Menem dejaba el gobierno y asumia De La Rua. Su ministro de justicia iba a ser, y después fue, Ricardo Gil Lavedra. Esa circunstancia de la entrega de Despachos, le facilitaría, a Balza la relación con el próximo Ministro ante cualquier contratiempo, que lo afectara por su gestión. No obstante la ventaja política que podía sacar por esa acción, me consta, por haber hablado después varias veces con el, que su actitud ante nosotros fue aparte de política, afectuosa. Muchas veces debio poner el peso de su cargo para sacar adelante el Decreto que como ustedes leyeron tardo dos años en salir. En agradecimiento , entregamos al General Balza una placa recordatoria. La entrega de esa placa por mi parte, tiene también una historia curiosa que en otro momento contare. Gracias Teniente General Balza.

A Ricardo Gil Lavedra, también debemos agradecerle, por la gravitación importante de su historia personal y política. Esa gravitación de Ricardo en la escena política nacional, posibilito que se nos prestara atención. Gracias Ricardo.

A todos los componentes de la 24, sin excepción, que en mayor o menor medida, ayudaron, con sus acciones o con alguna palabra amiga, que muchas veces necesitamos para no caer en el desaliento. Gracias amigos

A todos los que ayudaron para que seamos Subtenientes de la Reserva del Ejercito Argentino y olvidamos agradecer.
FIN
Saludos
Ruben Rubio