DISCURSO DE RUBEN RUBIO



Autoridades Militares, Autoridades civiles, familiares, Liceistas, Cuerpo de Cadetes.

Es una gran alegría y también un enorme orgullo, compartir con Ustedes este Dia del Liceista en que festejamos 50 años de egreso de este querido Liceo Militar General San Martin.
Nuestra Promoción, la numero 24, que culmino su ciclo en el año 1966, por esas razones oscuras del destino en que confluyeron, la rebeldía adolescente, el manejo equivocado de los mayores y la política, tuvo un final amargo, tras una tradicional vuelta olímpica.
Por esa razón, la mayoría de nosotros pidió su baja, o fue dado de baja, en el momento más importante de nuestra vida de cadete.
Esta contingencia triste e indeseada, no disminuyo nuestro cariño por el Ejército Argentino y por este instituto, que forjo nuestro carácter y nos dejo su indestructible impronta para toda la vida.
33 años después, el Ejército Argentino reconoció nuestro grado en la reserva y definitivamente nos reincorporo a su seno.
De ahí nuestro nombre de Fénix, como el Ave Fénix que resurgió de sus cenizas.
Por esa dura experiencia estamos aquí, mas unidos que nunca, recordando con cariño y nostalgia los momentos mas importantes de nuestra adolescencia, que transcurrieron en este querido lugar.
Como una intensa luz, este acto despierta en nosotros los recuerdos de todos esos años inolvidables, que marcaron para siempre nuestra existencia y permitieron el ingreso inclaudicable a la familia Liceísta.
Así comenzamos tímidamente a los trece años, el primer año de un internado militar, la separación de la familia, las órdenes a viva voz de los superiores, a las que no estábamos acostumbrados y nos hacían estremecer.
Cuantos llantos en la noche, ahogados por la almohada y el recuerdo de los padres.
Las vacunas. El aula con sus exigentes profesores y materias nuevas, llenas de contenidos prácticamente desconocidos.
El orden cerrado para disciplinarnos. El manejo del famoso fusil Mauser 1909, casi mas grande que nosotros y la entrega del ansiado uniforme.
Después de tanto cambio repentino de vida y un poco más curtidos, llegamos a segundo año.
Ya no éramos los últimos, los mas modernos, teníamos a los de primero abajo, y asi transitamos sin pena ni gloria al tercer año.
Ahora si éramos soldados en serio, Participábamos con armas en todos los desfiles, adquirimos estado militar, podíamos y teníamos el deber de defender a la patria, por ello nuestro Ejército como símbolo de esa responsabilidad adquirida, nos entregaba el couteau, para lucirlo con el uniforme de cadete. Con nuestras primeras maniobras militares, pasamos al cuarto año.
Alli tomamos la gran responsabilidad del mando militar, como jefes de pelotón, sobre el resto de los cadetes más modernos.
Juramos defender nuestra patria y su bandera hasta perder la vida.
Finalmente llegamos al esperado y ansiado quinto año. Los cadetes mas antiguos, los mas experimentados, el ejemplo, la culminación de un duro ciclo donde nos enseñaron primero a obedecer y luego a mandar, a querer y respetar a la Patria y sus símbolos, a nuestros padres, a nuestros ancestros.
Allí hicimos los amigos que permanecen para siempre en el corazón.
También nos prepararon para valernos en la vida por el esfuerzo propio, honesta y responsablemente, abriendo así, de par en par, la puerta de nuestro futuro.
Ingresamos niños, Egresamos hombres.
Queridos Liceistas, queridos cadetes, asistentes en general, la Promoción 24 en retribución a todo lo que nos dio el Liceo Militar en esos años, devolvimos a la sociedad argentina, 34 miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, entre ellos un Teniente General y 2 generales de brigada, 43 ingenieros y 23 médicos en todas las especialidades, 22 abogados, 20 profesionales de las ciencias económicas, 10 arquitectos, 13 empresarios, políticos y muchos hombres de bien que formaron una familia y sirven honradamente al país, desde su puesto de ciudadano.
Finalmente queremos agradecer al Ejército Argentino, en la persona del Sr Director del Liceo Militar, Coronel Enrique Nogueira la posibilidad de recordar en este acto, los 50 años de egreso de este querido Instituto, en compañía de familiares, autoridades y el cuerpo de cadetes.
Agradecemos también la presencia en esta formación, de nuestro último Jefe de Compañía General de División Enrique Bianchi.
Para terminar, un recuerdo muy especial, para todos los compañeros que nos precedieron en la Seccion celestial, de la Promoción 24, que desde el cielo estarán felices como nosotros compartiendo este gran momento.

Muchas gracias