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CAPÍTULO 5

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CAPÍTULO 5

RÍO TURBIO

Después de festejar el viernes 24 de enero a la medianoche el cumpleaños de Daniel Frascino, nos despedimos del grupo que retornaba a Buenos Aires y del matrimonio Fares que permanecería en Calafate.

El sábado por la mañana comenzaba la segunda parte del viaje y en la cual íbamos a viajar totalmente solos. Aquí comienza la parte descansada del viaje le decía a Marta, pero por algo no me creyó.

Alquilé un Renault Kangoo y a las 10.30 de la mañana partimos hacia Puerto Natales, Chile. Me habían informado que el viaje duraría 4 horas si cruzaba por el paso Cancha Carreras. Pero otras eran mis intenciones y otros mis tiempos.

Ya en la agencia me habían advertido “no tome la Ruta 40 que está en pésimas condiciones”, así que del vamos debía agregarle al recorrido unos 80 kilómetros más.

Por la ruta que conduce a Gallegos bien asfaltada mientras es ruta provincial y llena de pozos cuando se convierte en nacional llegué hasta un paraje llamado Esperanza, porque no puedo llamar localidad a un lugar donde solo hay una estación de servicio, un hospedaje y un almacén. La estación se la veía bien por fuera, pero por dentro estaba desabastecida y los baños dejaban bastante que desear. Por suerte el hospedaje que también tenía una confitería resultó una agradable sorpresa. Los baños eran impecables y el plato del día muy apetitoso.

Al principio éramos los únicos en esa confitería, pero después comenzaron a aparecer algún micro de línea y un contingente de alemanes que viajaban en un vehículo muy curioso.

Era una especie de colectivo corto con capacidad para no más de 30 personas y que atrás llevaba un trailer con una especie de container pero más corto. Esta suerte de container tenía como 30 o 36 ventanitas distribuidas en tres filas. Después me comentaron  que cada ventana correspondía a un nicho o catre, pues ahí dormían. Esto les permitía detenerse y pasar la noche donde quisieran, porque la cama la tenían a mano.

Continuamos por una ruta nueva y asfaltada, que no figuraba así en el mapa durante unos 80 km, luego comenzó el ripio y el viaje se hizo muy lento, ya que debía sumarle los desvíos por la construcción de la ruta nueva

Mi intención era pasar por Río Turbio para cargar combustible y aprovisionarme de mercadería (bebidas, galletitas etc) ya que no sabía con qué precios me iba a encontrar en Chile.

El viaje comenzó a alargarse demasiado y a Río Turbio no llegábamos nunca.

Finalmente a eso de las 16.30, después de traquetear bastante en el ripio apareció el arco sobre la ruta que daba la bienvenida a esta población.

La llegada a Río Turbio es tétrica, desoladora y deprimente. Grandes construcciones abandonadas, carteles por todas partes que decían “Lorenzo traidor” y otros que después me enteré estaban destinados al que ganó la concesión de YCF y que después vació la empresa. Pero hasta los carteles eran viejos porque databan del año 1999.

Mis hijos me decían:”Papá a qué pueblo mala onda nos trajiste” “Yo si viviese acá ya me hubiera ido hace tiempo”.

El centro de Río Turbio tampoco lo favorece, edificaciones viejas y feas, no hay un solo lugar que puedas decir “qué lindo”.

En una exposición de turismo en Bs As habían promocionado un centro de esquí, cuando se me ocurrió preguntar en un negocio por dicho centro, casi se me ríen en la cara.

Cuando cargué nafta me enteré de que el paso fronterizo de Río Turbio estaba cerrado por reparaciones y por lo tanto me tenía que dirigir uno 20 kilómetros más al sur y cruzar por el paso la Laurita.

Una vez hechas las compras huimos de Río Turbio.

Cosas curiosas de esta Patagonia. Muchas veces en el mapa aparecen marcadas poblaciones que no son tales, pues solo te encontrás con 3 construcciones. Pero aquí en esta Patagonia tan despoblada te encontrás con 3 pueblos bastante importantes (para lo que es Santa Cruz) en el radio de 30 kilómetros: Río Turbio, 28 de noviembre y Rospentek.

A Río Turbio lo visitamos, a 28 de noviembre lo bordeamos y a Rospentek lo vimos desde lejos.

Rospentek, y que me corrija Camponovo si me equivoco, tiene una unidad militar creo que de caballería. Como es un destino hostil debido a su ubicación es el preferido por los recién recibidos, porque saben que si les toca en  principio ese destino más adelante en su carrera no les puede tocar un destino tan desfavorable. Aunque hoy por hoy teniendo 2 poblaciones más que aceptables en cuanto a habitantes en las cercanías y teniendo a Puerto Natales y ni que hablar Punta Arenas a 300 km casi todos asfaltados, no sé si se lo considera tan desfavorable. Claro está que una cosa es pasear en verano y otra vivir en invierno.

Al dejar Río Turbio pasamos por 28 de noviembre y allí en una gomería pregunté si el paso La Laurita estaba lejos. Me dijeron que no que tan solo unos kilómetros más adelante y que tenía que pasar primero 2 pasos a nivel.

Cuando dejamos esta población se acabó el asfalto y comenzó de nuevo el ripio. Teníamos a la Ruta 40 en toda su inmensidad y su soledad, nadie hacia delante, nadie hacia atrás, nadie a la derecha y nadie a la izquierda. Seguíamos avanzando y los pasos a nivel no aparecían. Mi mujer comenzó a impacientarse:”¿Adolfo, estás seguro de que es por acá?”.

Los chicos que estaban cansados, (ya eran las 18.00 hs ) preguntaban :”Papá, falta mucho?, ¿Papá, cuándo llegamos?.

Mi temor era que por lo avanzado de la hora este paso, que no es tan transitado estuviese cerrado. No me hacía ninguna gracia tener que desandar camino más de 150 km de ripio para cruzar por el paso anterior. Además en Río Turbio no habíamos visto ningún lugar potable donde pasar la noche.

Para que se den una idea de dónde estaba, el paso la Laurita es el último paso que tiene la provincia de Santa Cruz hacia el oeste, está ubicado en el extremo suroeste de la provincia. Es casi como si me estuviera cayendo del mapa.

Finalmente los pasos a nivel aparecieron juntamente con el cartel que decía la Laurita, pero yo era el único que transitaba esas comarcas. Hasta que después de unos interminables minutos veo por el espejo retrovisor un auto y allí respiramos todos.

Los trámites aduaneros fueron bastante rápidos. Ni bien pisamos territorio chileno comenzó el asfalto y desde el puesto fronterizo chileno hasta Puerto Natales solo tenía 20 km de asfalto. En el recorrido ví que los chilenos estaban asfaltando el paso que cruza por Río Turbio

Al llegar a las 19.10 horas Marta me dijo:”Cuando vos decís 4 hay que multiplicar por 2. Como siempre digo”.

Y así es que en este extenso viaje, después de habernos bañado en las playas patagónicas del océano Atlántico, de haber cruzado por 2 veces el Estrecho de Magallanes, de haber visto el Canal de Beagle finalmente en nuestro derrotero llegábamos al océano Pacífico.

Claro que un océano Pacífico un poco oculto tras los fiordos, islas, islotes y la aun inexplorada Cordillera Sarmiento.

 

                                                                    ADOLFO GIRALDO