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CAPÍTULO 2

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CAPÍTULO 2

CALETA OLIVIA

Queridos Colegas:

                                    Antes de llegar a Comodoro Rivadavia, el guía nos informó que debido al gran movimiento turístico que se estaba dando en la Patagonia, había ciudades como la mencionada que si bien no eran turísticas, recibían de rebote grandes contingentes de turistas que estaban de paso como nosotros. Por lo tanto nos iban a cambiar de hotel y por suerte nos iban a alojar en uno de mejor categoría.

            Cuando nos aproximamos al hotel los gestos de satisfacción fueron unánimes. Los mármoles y los granitos abundaban por doquier. En los pisos, en las escalinatas, en las paredes y en las columnas, los rojos dragón y las rosas de salto lucían lustrosos y brillantes. Más allá una confitería donde una cantante de jazz desgranaba suaves blues.  Mis hijos me decían: “Papá, parece el Sheraton”.

            Una vez que distribuyeron las habitaciones, enfilamos todos con las valijas hacia los ascensores principales. Fue en ese momento cuando 2 conserjes del hotel se interpusieron en nuestro camino y nos dijeron: “No, por acá no, al fondo a la derecha hay otros 2 ascensores que son los que deben tomar.” Demás está decirles que esos ascensores eran bastante pequeños, tuvimos que hacer cola de casi 20 minutos hasta que subimos todos para desembocar en unos pasillos angostos que parecían de hospital. Primero nos habían ilusionado tanto y después nos mandaron a la trastienda del hotel.   

            Nobleza obliga las habitaciones eran chicas pero confortables. Al menos la cantante estaba incluida en el precio.

Después nos preguntamos donde cenaríamos, pues el hotel tenía un  más que interesante restaurante. Finalmente nos mandaron a cenar al salón de fiestas del hotel. La comida normal y buena pero las mesas estaban puestas como si se tratara de un casamiento: sillas de pana, manteles hasta el piso y una vajilla numerosa de esa que tenés que pensar que cubierto usar para no meter la pata.

Al día siguiente partimos temprano y luego de dejar Radatilly, un lindo balneario al sur de Comodoro tomamos lo que creo la parte más linda e interesante de la ruta 3. Es el tramo que va de Radatilly hasta Caleta Olivia. La ruta va bordeando la costa a lo largo de casi 80 Km bordeando acantilados y hermosas playas de pedregullo. Creo que es el único lugar del país donde la ruta acompaña tanto a la costa, y los acantilados le ponen un toque emocionante al recorrido.

Luego llegamos a Caleta Olivia donde nos recibió El Gorosito. El Gorosito es un inmenso monumento al trabajador petrolero. Ningún edificio de Caleta por ley, puede ser más alto que dicho engendro. Pero para ser más preciso y para que se den cuenta de su envergadura, me voy a remitir al comentario de 2 autores.

La guía Austral del 2002 del ACA dice que es un monumento cuyo estilo habría fascinado a Stalin o Mousolini. Tempo Giardinelli es más ácido en sus comentarios y habla de un mamotreto blanco, típico exponente del kitsch peronista. Ninguno se equivoca.

Caleta presenta la curiosidad de tener un barrio exclusivo para madres solteras. Según un nuevo plan de Kirchner que decidió con su política social favorecer a estas madres. Pero resulta que ya hay tantas anotadas que van a hacer un segundo barrio. Parece que la onda es no casarse, tener un hijo para conseguir una vivienda. Así es que Caleta cuenta con el índice más alto de madres solteras de la Patagonia.