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RECUERDOS DEL VIAJE DE FIN DE CURSO A BRASIL

RECUERDOS

John Lake:
Hola Horacio
La memoria me falla y no puedo recordar el nombre de los 11 integrantes del segundo grupo a Brasil. Ahora que revelaste ser integrante del segundo pelotón solo me acuerdo de Jorge Alzaga (compañero de pieza), Federico Kade y Nastari. Con el resto, o sea 6, tengo una gran nebulosa. Tal vez vos te acuerdes de los otros integrantes. Lamentablemente en ese viaje no llevé cámara de fotos y no me acuerdo quién sí. De aquel viaje tengo presente que había uno de nuestros compañeros que no había participado de la vuelta olímpica y que varios del viaje, en uno de los tantos extensos recorridos en micro, la relataron con lujo de detalles. Lástima no haber registrado con un grabador esos momentos. Eran recuerdos muy frescos. Partimos en Alíscafo a Colonia, luego a Montevideo. En ese viaje escuché por primera vez la palabra "botija", así nos llamó una lugareña. Con Jorge visitamos el parlamento uruguayo (yo aún jamás pisé el argentino). En ese viaje descubrí el jugo y la fruta de maracuyá. Toda una novedad. En Porto Alegre nos alojaron en dos habitaciones. En una metieron a 5 y en la otra a 6. Un grupo de 6 fueron a un prostíbulo y comentaban como anécdota los pedos que se tiraba un cliente de la pieza de al lado, en tanto que Federico había ido al cine. Por la radio sonaban incansablemente los temas de The Beatles. En San Pablo me corté solo a cenar en un restaurante que estaba ubicado en el último piso de un edificio con el guía del grupo. Recorrimos la Sao Joao para hacer compras y por precaución llevaba el dinero guardado en los zapatos. Camino a Río el micro tuvo un desperfecto y nos fuimos (por suerte) hacia el lado de la montaña y no al precipicio. La puerta de salida quedó inutilizada y pudimos descender por la puerta trasera. Mientras esperábamos el reemplazo un brasilero se puso a escuchar un partido por la radio portátil. Era en el Maracaná y jugaba Pelé en el Santos. En Rio tuvimos una guía que estaba demasiado caliente con tantos jóvenes y con demasiada insistencia quería saber de qué color o cómo eran nuestros calzoncillos. Visitamos la isla de Paquetá, hoy creo que es una excursión que perdió vigencia pero en aquellos años estaba de moda. Me compré un montón de bermudas muy coloridos de baño y mientras recorríamos las veredas de la playa de Copacabana, tratábamos de acordarnos del "samba" que se escuchaba en el film de Lelouche Un hombre y una mujer (No el dabadabadá), tan de moda a fines de 1966. También con Jorge, un día nos tomamos un micro e hicimos la excursión de Petrópolis y Teresópolis. Una noche nos quisimos meter en un cabaret pero no nos dejaron por ser menores de edad, o al menos yo lo era. En el viaje de regreso en avión, en la escala en Corrientes (ingreso al país) me pidieron la autorización paterna ya que no tenía 18 años. En Aeroparque al hacer aduana, no nos abrieron las valijas. Bajo la protección del comodoro Vaca, padre de nuestro compañero, nos preguntaron si teníamos algo para declarar. Obviamente nadie tenía nada. El guía se lamentó: "Si hubiese sabido esto me hubiese comprado cubiertos". Recuerdo haberme comprado un long play de Johnny Halliday. No mucho más tengo presente de aquel viaje.
Un abrazo
Adolfo

Carlos Iriarte:
Encontré una nota donde decía que compartí habitación en Sao Pablo en el Hotel que creo se llamaba Alvear con mis inseparables Di Primo y Zapico y comentaba que era una buena habitación, que tenía baño y hasta radio y que los días habían sido bastante lluviosos. Creo que de ese hotel me había quedado con un cenicero de vidrio, común y me parece todavía debe estar guardado por algún lado
Carlos Iriarte

Horacio Camarero:
Estimado Adolfo,
Creo que puedo abundar en detalles para los que lo quieran continuar. En el grupo estaba Carlos San Martin con quien éramos muy amigos y disfrutamos mucho de ese viaje. Al llegar a Montevideo alguien quería ir a un prostíbulo y nos pidió ayuda. Así que nos montamos en un taxi y le pedimos que nos llevara a un lugar de esos. El conductor nos consultó a cuál de ellos y nosotros respondíamos, de acuerdo a la asesoría del hotel, a uno que empieza con “J”. El taxista seguía recitando nombre de calles hasta que dijo: "el de la calle Ejido”. Los tres (quizás cuatro) dijimos a ese. Llegamos a una vieja casa que tenía unas cortinas de color rojo detrás de los vidrios de sus puertas de madera. Esa era la forma de identificar a los lugares que se dedicaban al viejo oficio. Entramos y era una casa tipo chorizo con las habitaciones que daban a una galería y en esa galería había unos bancos donde los clientes esperaban su turno. Se abrió la primera puerta y salió detrás del cliente una vieja flaca y fea. Por suerte había un cliente antes que nosotros que ocupo la habitación disponible y nos daba una esperanza que de ver algo mejor. Se desocupó la segunda habitación y era el turno nuestro. Apareció otra vieja y cuando nuestro compañero iba a sacrificar si virginidad apareció por la puerta de entrada alguien que parecía un militar pero vestido de civil y gentilmente se le cedió el puesto. Quedaba la tercera y última; nuestro compañero estaba con la moral muy baja. Se abrió la puerta y apareció otra que era más vieja y más fea que las demás. Nuestro compañero grito: "salgamos de aquí" y lo hicimos prestamente. Regresamos en otro taxi y fue imposible convencer al conductor que todos estábamos como al llegar al Uruguay y con todo nuestro dinero. Comenzamos el viaje a Brasil en ómnibus y creo que hubo bastante ajetreo cuando llegamos a la ciudad de Pelotas en Brasil desde donde prometimos escribirles a nuestras familias con el famoso” estuve en Pelotas y me acordé de Uds.” Al llegar a Porto Alegre, hicimos la visita a un club de adultos pero llegamos tan temprano que las prostitutas no habían llegado aún y la “madame’ nos dio un tour por el lugar mostrándonos las habitaciones. Nos dio algunos consejos y alguna que otra caricia intima. En una habitación que tenía cama redonda y espejos en el techo; me corté con un vidrio y terminé en una clínica donde me zurcieron y está herida solo se sanó al llegar a Rio de Janeiro con baños del océano atlántico. En Sao Paulo, pienso que habrás cenado en el “Terrazo Italia” que estaba en el último piso del edificio conocido como “Palazzo Italia” y fue el edificio más alto de Sud América hasta que los chilenos construyeron el Costanera Center en Santiago. Recuerdo que en Sao Paulo hicimos varias visitas culturares como el Zoo y un centro que producía vacunas con el veneno que le extraían a las víboras, etc. También recuerdo el accidente del ómnibus y luego de bajar por la puerta de emergencia alguien del grupo saco un mazo de cartas y nos pusimos a jugar al truco. Algún brasilero nos increpó porque era alguna celebración religiosa (¿Seria semana santa?) Allí me parece ver la figura de Mario Fidel Bianchetti como mediador en la disputa pero no lo puedo asegurar y espero que al leer esto confirme o niegue el hecho. En Copacabana estuvimos en un hotel sobre la avenida Atlántida que es la calle paralela a la playa donde nos traían el desayuno a la habitación y el “mamom, la papaya y el mango ” invariablemente terminaban en la vereda de enfrente porque nadie lo quería comer. A Carlos San Martin y a mí nos fue muy bien en esa zona y conquistamos un par de brasileras a las cuales seguí frecuentando por algunos años. Ellas fueron el desencadenante del viaje que hicimos en 1968 con Bernardo Riedel y otros dos amigos míos que no venían del LMGSM. Este viaje lo narraré posteriormente. El avión que regresamos era un Caravelle producido por la De Havilland Comet que al aterrizar lanzaban unos paracaídas para detenerlo en la pista. Eran primos de los Comet IV que usaba Aerolíneas Argentinas y todos ellos eran famosos por sus accidentes. Necesitamos agregar más literatura a esta historia básica y desde ya te agradezco tu ayuda para encender la mecha de los recuerdos.
Un abrazo
HJC

Juan Carlos Ballatore:
El Coordinador del viaje era un tal Escobal egresado del Liceo Naval y la guía de turismo creo q se llamaba Exprinter y estaba en la galería Güemes entrada y salida x florida y por San Martin en zona de bancos. Cuando llegamos a Porto Alegre otro grupo entre los cuales estaba yo nos fuimos a calle de los prostíbulos deseosos de sexo YA. Nuestra suerte fue bastante buena...a nosotros nos tocó una negra joven y muy fuerte q solo quería cobrar y sacarnos encima lo más rápido posible. Tenía unos pendejos enrulados y cortitos q hicieron q post garche me quedara toda cortajeada. En Sao fuimos al Instituto Butantan (serpentario) donde recuerdo la explicación de la víbora de coral en cuanto a la mortandad de su veneno pese al color brillante de sus aros. Estuvimos alojados en el hotel novo mundo, viejo hotel estilo los de la collins ave en Miami. En ese hotel un día tenía ganas de comer sandia, tal q compramos una y decidimos comerla en la habitacion. Hicimos un desastre sobre la cama y un rato después llegaron 2 o 3 q no recuerdo bien pero creo q eran el tano di primo y zapico (ojo no lo recuerdo bien..) y les dijimos q habíamos traído un par de minas al hotel y una de ellas estaba con el periodo.. Al ppio lo creyeron más cuando se dieron cuenta de la joda nos querían matar. Es un viaje q redescubro a través de lo q están escribiendo...siendo un buen memorioso, salvo lo anterior lo tengo muy difuso tal q ni recuerdo con quien estaba en la habitación. Si mal no recuerdo también en Rio estuvimos en el.Liceo Militar q estaba sobre la playa y después conto Carlitos I q tuvo contacto con ellos cuando vinieron a baires.

John Lake:
Hola Horacio
De Carlos San Martín me acordaba su cara pero no el nombre. Lo tengo presente sonriendo agachado en medio del pasillo del micro contando y escuchando anécdotas. Mencionaste a Bianchetti. ya son 7 nombres de aquel viaje, faltan 4. Sí, el ofidiario que visitamos en San Pablo era el de Butantán o algo parecido. Del zoo no me acuerdo. Gracias por el nombre del restaurante en la capital paulista, no lo recordaba. En Porto Alegre, al ser tantos en la habitación luego del baño, la pieza quedó hecha un chiquero. Junté las toallas y puse algo de orden. Debido al accidente llegamos de noche a Rio. Me impactó en una curva al aparecer de repente el Cristo del Corcovado. Fue una emoción inigualable, un monumento emblemático que había visto en el cine, en revistas y escuchado en canciones apareció de la nada. Me impresionó más que cuando vi la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad por primera vez, ya que era mucho más joven y fue el primer ícono de una ciudad que veía en vivo y en directo. Recuerdo que un mediodía un grupo fuimos al centro de Rio junto al guía al sector bancario para cambiar plata. Fui al Maracaná, seguro con Jorge, pero no sé si todos a ver Flamengo 1 Gremio 2. Tengo una leve imagen de estar tomando en la vereda de un bar de San Pablo un jugo de maracuyá, las lanchonetes de Rio donde seguro almorzaríamos. En cambio no recuerdo si íbamos los once juntos a la playa de Copacabana o no. Tampoco recuerdo ninguna cena juntos en Rio, ni la excursión que seguramente hicimos al Pan de Azúcar. Creo que al Corcovado subimos en tren, pero no pongo las manos en el fuego. Tal vez vos y los demás que están en la ciber acerquen más recuerdos.
Un abrazo
Adolfo