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BAILAR CON LA MAS LINDA

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RUBEN RUBIO

 

Agosto, 9 2010

 

Amigos
Ya que hablamos de Poracchia , me viene a la memoria una anécdota que me paso con El, que lo pinta como un personaje increíble.
Corría el año 1965 (hace 45 años) y nos encontrábamos en la fiesta final del Torneo Interliceos disputado en el Liceo General Manuel Belgrano de Santa Fe, que ese año después de varios sin ganar habíamos obtenido. Cabe recordar que el Campeonato Interliceos era algo muy parecido a una olimpiada que se desarrollaba en forma rotativa en cada Liceo y se competía en atletismo con todas sus disciplinas, softbol, rugby, cuerpo libre y básquet. Pues bien como les contaba estábamos en la fiesta final de Interliceos que habíamos ganado y Poracchia nuestro abanderado con todos sus entorchados participaba de ella, junto a sus compañeros de la escuadra de básquet y demás componentes del Liceo San Martin. Además estaban presentes los cadetes de los otros Liceos y algunas señoritas de Santa Fe que habían sido invitadas para ser compañeras de baile de los concurrentes. Obviamente eran muy pocas para tantas bestias necesitadas, que estaban al borde de la violación o el onanismo y por supuesto, casi todos mirábamos entretenidos, con ganas, pero sin poder acercarnos. También estaban presentes sentados en una mesa que presidia el acto, los Directores de los cuatro Liceos que había en aquellos años, junto a sus esposas. Entre ellos se encontraba nuestro ex Director, Coronel Chicho Laprida con su recordada y hermosa mujer, que todos admirábamos como la representación misma de la belleza femenina (mas linda que la loba los viernes). Pues bien a Poracchia, en esas circunstancias en que estábamos admirando a esa hermosa señora , no se le ocurre mejor idea que decirnos a mi y a otros que lo rodeaban que iba a invitarla a bailar. Obviamente todos sus acompañantes nos reímos con cara de andaaaaaaaaaa, y no le prestamos atención. El sin amilanarse y para reafirmar su propuesta, aposto una Coca Cola a que lo hacia. Apostar una Coca Cola en aquellos tiempos era una cosa seria e invitar a bailar en tremenda fiesta a la mujer mas linda y para colmo esposa del oficial de mas alta graduación, era una hazaña inigualable. A esta altura del relato debemos recordar que el protocolo militar decía en aquella época o debe seguir diciendo, que para invitar a bailar a la esposa o compañera de un superior se le debía pedir permiso a este y este debía consentir. Sin reparar en nuestras chanzas ni en ninguna otra cosa que le impidiera bailar con la Chicha Laprida. Poracchia se dirigió resueltamente a la mesa principal donde estaban las autoridades, se cuadro delante del Coronel Laprida y con voz clara, se presento y solicito la pertinente autorización para bailar con su esposa. Laprida un tanto perplejo, por tamaña osadía, se quedo sin saber que hacer unos segundos y después mirándola ya que estaba a su lado le hizo una señal con la cabeza para ver si ella lo permitía y ella por supuesto asintió. Dicho esto el amigo Poracchia se dio el doble gusto de tomar una Coca Cola gratis y bailar con la mujer mas bella de la fiesta.
Saludos y mi agradecimiento a Poracchia y al Liceo , por permitirme vivir ese momento inigualable e irrepetible.
Ruben Rubio